El BBVA ha pecado de ingenuidad, ha plateado una OPA de forma puramente técnica sin ser consciente de que el factor psicológico ha sido determinante, y que los accionistas del Sabadell se verían sometidos a una formidable campaña directa, y aun mas importante subliminal, en contra de que vendiesen sus acciones.
Los dos reguladores bancarios, el Banco de España y el banco Central Europeo, han actuado con neutralidad y presteza al dar el visto bueno a las condiciones de la OPA.
A continuación la CNMC, cuyos técnicos hicieron una labor excelente, decidió, contra el criterio técnico, no aprobar la OPA en primera fase, y alargar el proceso innecesariamente a una segunda fase que añadió meses a la decisión.
Por su parte la CNMV, haciendo una interpretación entre laxa y muy dudosa del contenido de la Ley de OPAS, estiró (en palabras de su propio presidente) como un chicle su dictamen sobre el folleto de la oferta.
El gobierno a su vez, abrió una tercera fase en la que sobrepasó de forma exagerada lo que la ley prevé, para hacer supuestas consultas y acabar tomando una decisión que difícilmente tiene apoyo legal y que sometía la fusión a unas condiciones leoninas para el BBVA.
Todo ello para ganar muchos meses de tiempo en el que la OPA ha pasado de ser una cuestión técnica y financiera a convertirse en una cuestión de estado, Sindicatos y partidos haciando campaña en contra, patronales haciendo campaña contra la OPA.
Los accionistas se han visto sometidos a una campaña psicológica que les predisponía en contra de vender o canjear sus acciones. Si los que habían de ser neutrales no lo han sido ¿Qué cabía esperar?. El tambor de Bruch ha salido nuevamente a tocar a rebato y esta vez había mas tambores casi que accionistas del Sabadell.
La dirección del Sabadell ha hecho lo que se esperaba, pero no nos engañemos, defendían mas sus puestos bien remunerados que el interés de los accionistas.
A mi todo esto me ha recordado a la famosa OPA del Banco Bilbao sobre el Banesto de 1987, donde tambien una OPA técnica acabó convertida en una cuestión de estado que casi ocasionó un nuevo Dos de mayo, con Daoiz y Velarde liderando la resistencia popular contra aquel banco de la pérfida Bilbao. No hace falta recordar como acabó el Banesto.

Xabier Ormaetxea Garai
Ex Consejero (CNMC)










































































































