Trabajar con ChatGPT o con cualquier otra herramienta de IA Generativa es tremendamente fácil. Tan fácil como escribir lo que necesitas en una caja y el sistema se pondrá a generar lo que necesites.
La traducción en perfecto inglés para tu informe.
El correo con el tono adecuado para enviar a un cliente.
El código necesario para la aplicación que tienes que desarrollar.
O el resumen de las Guerras Carlistas que tu hijo tiene que redactar para su asignatura de historia.
Sólo tienes que pedírselo a la Inteligencia Artificial.
Tan fácil…
Pero si es tan fácil de usar, ¿por qué tu empresa no lo está utilizando como una herramienta de trabajo más?
¿Por qué la Inteligencia Artificial no está ya integrada en tus procesos, ayudándote a anticipar los problemas de calidad de tus productos, los fallos en la línea de producción o a conocer mejor a tus clientes. A anticiparte a sus preferencias y a mejorar su experiencia?
Sin ser tan ambiciosos, ¿por qué no te ha quitado esas tareas tediosas y de bajo valor a las que dedicas varias horas al día?: leer tus correos, picar Exceles, meter información en el ERP…
No es por la tecnología. Porque la Inteligencia Artificial del 2025 ya es capaz de hacer todo lo anterior.
El problema no está ahí.
El problema está en la complejidad de incorporar esta tecnología en tu organización. Es decir, el encontrar los casos adecuados en los que aplicarla en tu empresa, el formar a los perfiles necesarios para liderarlos y el adaptar tus sistemas a las necesidades de la IA.
Ese es el lado tenebroso de la IA.
Que como usuarios es tremendamente fácil de usar pero como organización es extremadamente complejo. Por eso hay gente en tu empresa utilizando ChatGPT con sus cuentas personales.
Compartiendo más o menos información confidencial, con el riesgo que eso conlleva.
Bien.
Esta es una marea que no vas a poder parar. La IA ha venido para quedarse.
Como lo hizo la electricidad, el ordenador personal o Internet.
Tecnologías que cambiaron nuestra forma de trabajar de manera radical.
Huye de los que te venden que esto es tan fácil como comprar unas cuantas licencias corporativas y «voilá», ya eres una empresa «IA Driven»
No funciona así.
Vas a tener que invertir. En formar a tus equipos, en tecnología, en mejorar los datos y, seguramente, en alguien que te ayude en este proceso.
Y ahí está la gran paradoja.
Mientras estás centrado en sacar tu negocio adelante, hay una tecnología que puede dejarte fuera de juego.
El presente no te deja ver lo que viene. Lo que ya está a la vuelta de la esquina.
Pregúntaselo a traductores, abogados, diseñadores, programadores, consultores…. Una cantidad de profesiones y sectores que ya se han visto impactados por la Inteligencia Artificial.
Y el agua sigue subiendo.
Mejor no esperar a que te llegue a la cintura y estate preparado.
Dedica tiempo a pensar cómo puedes sacarle el máximo partido. A aprovechar todo el potencial y adelantarte a tus competidores.
Aunque parezca una contradicción, la PYME está mejor preparada para esta revolución.
Sólo tienes que dar el primer paso.
Encantado de tener una conversación.
Iñaki Pertusa, DECIDATA







































































































