Baby AI

Ayer leía un artículo publicado en prensa sobre un algoritmo capaz de aprender como un bebé de 3 meses.

Así de primeras, cuando lo lees parece un gran avance hacia un modelo de inteligencia general. Incluso si le das el tiempo suficiente, igual hasta consigue convertirse en una mente adulta y dominar el mundo.

Cuando lees el cuerpo de la noticia te das cuenta de que no. Que sí que ha habido un avance en cómo “entrenar” a un algoritmo pero que de inteligente nada de nada. 

A veces se nos olvida que la IA es muy potente resolviendo problemas muy concretos y muy mala en todo lo demás.

Algo que para nosotros es tan básico como que el agua moja o que si sueltas un objeto se caerá al suelo, para una máquina es muy complejo de aprender. Se llama física intuitiva y los humanos lo hemos aprendido en el largo camino de la evolución. 

Y aunque puede haber similitudes con cómo aprendemos las personas, a la hora de desarrollar un algoritmo tenemos que saber bien cómo hacerlo.

Empezando por lo más básico.

Definir un problema que pueda resolverse con Inteligencia Artificial. 

Porque no todo puede resolverse con Inteligencia Artificial. A pesar de las prensa y los titulares grandilocuentes, insisto, no todo puede resolverse con Inteligencia Artificial.

Ahí está la principal barrera y a la vez el principal valor de la IA.

Porque para poder definir un problema en el que un algoritmo pueda ayudarte, tienes que poder aterrizarlo a su definición más básica. Entender bien qué es lo realmente importante de tu problema y enunciarlo de manera que a partir de los datos disponibles obtengas una predicción que te sea útil.

La pregunta.

Tan fácil. Tan difícil. 

Cuando se produce un avance de la envergadura de la IA tendemos a poner el foco en la tecnología. 

Y el foco debe de estar en el negocio.

En cómo hay que adaptar los procesos para sacar el máximo partido a esa tecnología. 

Lo mismo que una empresa con una página web no se convierte en una empresa tecnológica, una empresa con un algoritmo no se convierte en “data-driven”

Es necesario transformar cómo haces las cosas para poder sacarle todo el partido al algoritmo. 

Porque de nada te servirá saber qué cliente va a abandonar tu compañía si luego no haces ninguna acción para retenerlo. 

Suena a perogrullo pero es lo que está pasando en muchas empresas. 

El día a día, las inercias de la empresa, el miedo al cambio… son barreras que dificultan el desarrollo y puesta en producción de modelos inteligentes que mejoran sustancialmente los procesos de la compañía. 

Así que si estas pensando en integrar la IA y el uso de los datos en tu empresa, llámanos o escríbenos un correo. Te ayudaremos a traducir tus problemas a lenguaje algoritmo. O a descartarlos cuanto antes si nos que no pueden resolverse con datos.

Es a lo que nos dedicamos.

Encantado de tener una conversación.

decidata

Iñaki Pertusa
Socio en DECIDATA