“Cuando ves un tanque en la televisión, cambias de canal. Cuando lo ves pasar por tu calle y acabas de ser madre, entiendes que debes huir”. Así recuerda Kateryna Kaminska el día en el que, para ella, la guerra dejó de ser sólo una noticia y se convirtió en una decisión vital.
En 2014, vivía cerca de Crimea cuando la primera invasión irrumpió en su vida. “Kherson era una ciudad de 300.000 habitantes muy parecida a Bilbao; un pasado siderúrgico, industria, salida al mar, astilleros, transformación social y cultural… Hoy en día tras el inicio de la guerra, únicamente permanecen alrededor de 60 o 70.000 personas”.
Llegó a Euskadi huyendo de la guerra con dos carreras universitarias bajo el brazo y un bebé que ya es todo un adolescente: “Conocí el ‘efecto Guggenheim’ en un libro de Economía y supe que esta gran sociedad me acogería, que sería un buen lugar para reiniciar y crecer.”
ENTREVISTA DE ALAZNE RUBIO LOZANO
Es una de las personas que mejor conoce los muchos y complejos retos de la migración y la integración en Euskadi. A través de la ‘Asociación UkraniaSOS’, y el desarrollo de la Comunidad ‘EUSKRANIA’, ha transformado su propia experiencia personal en un proyecto de innovación social que acompaña a miles de personas refugiadas en su camino hacia una vida digna y segura. Desde Bilbao, trabaja cada día para que la acogida se base en la «cooperación bien entendida y atendida», el encuentro entre «el empoderamiento y la oportunidad».
Te sientes muy agradecida porque el País Vasco te brindó la oportunidad de reiniciar y crecer.
Estudié Filología y Economía; entre otros conceptos descubrí el llamado ‘Efecto Guggenheim’, que fue punta del iceberg en la transformación social, cultural y empresarial de todo un Pueblo. Me enamoré de esas ideas y quise observar y aprender sobre los procesos de desarrollo sostenible.
En 2014, la guerra tocó mi localidad, muy cercana a Crimea. Ver tanques pasar por la puerta de tu casa es muy distinto a verlo en la televisión: sientes un pánico absoluto, miedo, estrés y la necesidad urgente de proteger a tu familia. No sabíamos si el conflicto se extendería por toda Ucrania o se quedaría solo en la zona y, esa incertidumbre me empujó a salir del país. Elegí Bilbao porque me había transmitido muy buenas emociones y pensé: si voy a recomenzar la vida desde cero, quiero intentarlo allí.
¿Cómo recuerdas tus primeros meses en Euskadi?
Fueron extremadamente más complicados de lo que había idealizado. Llegué sin hablar la lengua, sin red familiar ni contactos y con un peque bajo el brazo que precisaba todo mi tiempo. Gracias a Itaka-Eskolapios y CEAR, pude estudiar castellano mientras el críoestaba en la guardería y yo me iba buscando la vida: envié más de 500 currículum pero nadie me llamó. Para sobrevivir, necesite emprender y, hoy esa experiencia me permite acompañar y ayudar a otras mujeres que buscan empleo o quieren trabajar por cuenta propia en función de sus capacidades. Todo se convierte en aprendizaje y solidaridad.
Háblanos sobre los primeros pasos de UkraniaSOS.
La iniciativa surge durante los primeros días de la guerra, en 2022. En aquel momento no vimos respuesta inmediata de otras entidades, salvo unas pocas acciones con muy buena intención pero muy escasa organización y a la espera de ver cómo evolucionaban las cosas. Sin embargo, nos preocupaba la situación de nuestras familias en Ucrania y actuamos rápidamente; reunimos a más de 200 personas voluntarias y decidimos activar una respuesta eficiente, directa y eficaz que actuase ante necesidades concretas, con nombres y apellidos. Y tuvimos el apoyo inmediato de profesionales y empresas acostumbradas a resolver problemas con método y planificación: Ideamos un “Plan de 10 Pasos” que agilizó el envío de medicinas, alimentos, ropa de abrigo, materiales y vehículos que volvían con personas mayores, dependientes y madres con criaturas y menores que dejaban atrás muy crudas situaciones.
¿Cómo se desarrollaron los primeros procesos de acogida?
Pues nos encargamos de prácticamente todas sus necesidades; salud física y psíquica, medicación, alimentación, ropa, alojamiento con familias solidarias, idioma, educación y, sobre todo, mucha atención y cariño. La gran mayoría llegó «con una mano delante y otra detrás»; en el mejor de los casos disponían de unos pocos ahorros que, al cambio en euros, apenas les podría mantener algunas semanas… Y así, durante los primeros tres o cuatro meses facilitamos la salida y acogida de casi 5.000 personas; gran parte se quedó en el País Vasco y, un pequeño porcentaje en Navarra, Cantabria y La Rioja o, Barcelona, Madrid y Valencia,.. allá donde quizá tenían familiares o amistades donde apoyarse.
Nos apoyamos en las organizaciones sociales locales para colaborar en la iniciativa y, el Gobierno Vasco reaccionó positivamente, destinando ayudas directas de emergencia con agilidad y mínimos trámites. En Bizkaia, la Diputación brindó su apoyo desde el primer día.
Ciertamente, un trabajo que exige mucha dedicación y muy buena organización…
Así es, poco a poco vimos que era necesario formalizar todo ese esfuerzo y, con un grupo motor, nos constituimos como asociación para poder actuar con más fuerza y solidez. Estábamos creando un nuevo modelo de innovación social: acompañamiento personalizado, metodología adaptativa y una estrategia flexible tipo acordeón para resolver problemas concretos según las necesidades de cada persona y familia. Conforme ha ido pasando el tiempo, aquel ‘Plan de 10 pasos’ se ha ido centrando en la Plena Integración de las familias con especial foco en el idioma y la interactuación con el entorno, la adaptación intercultural, la formación técnica y de ‘habilidades blandas’ y el acompañamiento en itinerarios personalizados hacia el Empleo y el Emprendimiento; un camino hacia la plena autonomía personal y económica con la oportunidad de crecer y evolucionar, sentirse útiles y formar parte activa de la sociedad que hoy les acoge.
También la Asociación ha ido evolucionando con el tiempo.
Al principio, nos centramos en resolver “lo urgente”; llegas a un país nuevo donde prácticamente no conoces a nadie y necesitas de todo. Cuando esas necesidades se cubren, toca esforzarse en “lo importante”; cuatro años más tarde siguen llegando familias cada semana, por lo que la rueda solidaria no para de girar; clases de castellano, euskera, actividades culturales y sociales, espacios para conversar, comunicar, compartir, colaborar y combatir los miedos o la soledad…
Pero la mejor integración se da a partir del Empleo; en Bizkaia, gracias al apoyo de la Diputación Foral, hemos conseguido firmar más de 750 contratos, uniendo energías, talento y relaciones con empresas de todos los sectores económicos.
La colaboracion público-privada nos ha demostrado su efecto multiplicador con el compromiso y perseverancia de organizaciones como ‘NegoBide, Círculo Empresarial Negocios y Valores’, ‘nergroup’, ‘Fundación la Caixa, MicroBank y CaixaBank’, ‘Sartu’, la ‘Fundación Gondra Barandiarán’ y, por supuesto, la ‘Fundacion Instituto Europa de los Pueblos’, que siempre están ahí apoyando en el día a día.

¿Son las Personas Refugiadas una buen colectivo para las empresas vascas?
Sin duda alguna. Desde el momento en que llegan, cuentan con el mecanismo de protección temporal y permiso de trabajo, lo que permite su posible ágil contratación. Acompañamos a las personas en su inserción y, también ayudamos a las empresas en su gestión de capital humano, favoreciendo la mejor integración en los diferentes puestos y anticipándonos a los habituales choques interculturales mediante el entrenamiento en capacidades y habilidades en los equipos de trabajo, que evitan conflictos y generan una fluida comunicación… Incluso creamos diccionarios técnicos específicos para cada sector con el fin de que las personas trabajadoras no pierdan ni un solo detalle.
¿Cuál es el actual perfil de personas a las que asistís y sus principales necesidades?
En este momento acompañamos a unas 1.600 personas de forma activa. El 80 % son mujeres con hijas-os, porque los hombres adultos y hasta una cierta edad, tienen prohibido salir del Ucrania. Las necesidades principales son vivienda y empleo. Sin vivienda no es posible buscar trabajo cerca de tu casa; y sin empleo, no hay independencia ni integración. También nos enfrentamos a problemas con la homologación de títulos profesionales; muchas personas llegan con estudios superiores y gran experiencia, pero no pueden ejercer aquí sus profesiones, lo que requiere acompañamiento específico y formación adicional.
¿Qué papel juega la formación en ese proceso?
Es fundamental. Euskadi ofrece muchas formaciones cortas y, además gratuitas, que permiten a las personas adaptarse o reinventarse profesionalmente. No se trata de estudiar carreras largas, sino de acceder a cursos y entrenamientos de habilidades prácticas que faciliten la inserción laboral. En UkraniaSOS ofrecemos todos los días teoría y práctica de castellano, euskera, inglés, habilidades blandas, interculturalidad, igualdad, digitalización y formación profesional especifica en materias y sectores con gran demanda, como electricidad, construcción, tecnologias, hostelería o turismo. Todo esto permite a las personas sentirse útiles, integradas y preparadaspara contribuir a la sociedad y a la economía local.
¿La sociedad vasca está respondiendo de forma solidaria?
Claro, y de manera súper ejemplar: Excepcional es la palabra. Euskadi es un claro referente europero en Ayuda Humanitaria y Apoyo Humano. En los momentos más complicados, llegamos a contar con más de 200 voluntarias-os y cerca de 1.300 familias de acogida. Seguimos recibiendo apoyos solidaridarios y colaboración de la ciudadanía y de numerosas empresas comprometidas; su papel ha resultado esencial para mantener viva nuestra red de apoyo.
De todas vuestras actividades, ¿cuál destacarías?
Todas son importantes y, coordinadas en conjunto mucho más. El programa de Empleo es quizá el que mayor impacto muestra por sus buenos datos; no sólo permite que las personas sean independientes y útiles, sino que también combate la soledad y mejora su salud emocional. Un empleo de calidad ayuda a transformar la vida de toda una familia, genera estabilidad y permite que las personas se integren plenamente en la sociedad. Aprenden a comunicarse y contribuyen con su talento. Y por supuesto, pagan impuestos y aportan valor a la comunidad. Cabe tambien destacar que muchas de ellas, agradecidas, dedican tiempo y energías al voluntariado.
Habéis impulsado un puente de relaciones entre Euskadi y Ucrania para favorecer oportunidades entre empresas vascas y proyectos en el país ¿Cómo funciona exactamente esta red y qué resultados ha generado hasta ahora?
Mediante la colaboración de una organización socio-empresarial, NegoBide, conectamos con oportunidades y organizamos misiones en foros internacionales de culturas eslavas. Y Ucrania es un país en el que para su reconstrucción va a necesitar de maquinaria, materiales, tecnologías y conocimiento que el Euskadi puede exportar. Para la Unión Europea, se trata de la más ambiciosa apuesta de inversion en su historia y, con nuestro acompañamiento, las empresas vascas tanto pequeñas como grandes, tendrán mucho más facil acceder a licitaciones públicas y proyectos privados de todo tipo y ámbito.
Desde vuestra experiencia, ¿qué tipos de empresas tienen mayor potencial para contribuir eficazmente a la reconstrucción de Ucrania?
Los sectores estratégicos tienen relación con la construcción, la energía y la electrificación, las biociencias y la salud, la agricultura y todo tipo de tecnologías. Ucrania necesita empresas y profesionales con especialización que impulsen un rápido desarrollo en estasáreas. Las empresas comprometidas pueden aportar recursos, experiencia y talento, generando impacto no solo en la reconstrucción física, sino también en la integración y formación de profesionales desplazadas-os.
Se cumplen ahora cuatro años desde el inicio de la guerra. ¿Siguen llegando familias ucranianas en busca de refugio? Para quienes quieran implicarse, ¿cómo puede la ciudadanía colaborar con UkraniaSOS-Euskrania? ¿Qué necesidades de apoyo tenéis actualmente?
Sí, seguimos recibiendo nuevas personas cada semana, la mayoría mujeres con hijos. Lo más urgente es el acceso a la vivienda; lo es para la gente de aquí, así que imagínate cómo están las cosas para quien llega de fuera… Y el Empleo seguirá siendo herramienta clave, así que animamos a que las empresas nos compartan sus necesidades de personal.
Y por supuesto, estaremos encantadas de que cualquier persona a título personal pueda ayudarnos en la medida que pueda; viviendas en condiciones mejoradas, recursos economicos y materiales, así como su propio voluntariado para el desarrollo de muchas de nuestras actividades.
Cada acción concreta tiene un efecto multiplicador y puede transformar la vida de toda una familia. La solidaridad y la participación ciudadana son esenciales para mantener viva esta red de apoyo.
Para terminar, ¿qué deseo tienes para Ucrania más allá de que termine la guerra?
Que llegue la paz lo antes posible y que Ucrania se integre de lleno en la Unión Europea. Tenemos que reconstruir el país no solo físicamente, sino también social y culturalmente. El País Vasco es un ejemplo de que es posible hacerlo bien y desde los Valores. Recuperar nuestra identidad, cultura y talento es esencial. Todo lo que hacemos aquí tiene un efecto global: cada acción solidaria contribuye a un mundo mejor y más consciente de la necesaria paz, convivencia entre los Pueblos, orden mundial y equilibrio.































































































