El Consejo de Familia es el órgano de gobierno del sistema familiar.
Su importancia es clave para la preservación del legado.
Una de las funciones principales es la de fomentar un diálogo abierto y estructurado, y servir como foro para debatir inquietudes y necesidades de la familia en relación con la empresa.
Ayuda además a prevenir y gestionar conflictos interpersonales que podrían afectar el negocio, separando los temas empresariales de los familiares.
En la práctica, esos encuentros se pueden convertir en reuniones tensas, donde la confianza y la transparencia brilla por su ausencia y donde las agendas e intereses particulares tienen un peso relevante.
Una lástima porque ello lleva a un deterioro en las relaciones familiares conforme se van incorporando nuevas generaciones, además de una pérdida de foco respecto al legado y al propósito. Pero no tendría por qué ser así.
Con la cultura Teal esa función se desarrolla en su máxima expresión. Se fomenta en los encuentros, un espacio seguro de confianza y de comunicación transparente.
Con el principio de Plenitud de fondo, se prioriza en crear un ambiente donde los miembros de la familia puedan ser auténticos, con consciencia de su impacto, lo cual es vital para la salud del sistema familiar.
Con trabajo de crecimiento personal y grupal de los miembros del consejo es posible:
Fomentar la Confianza Radical:
A través de un espacio seguro donde los accionistas puedan expresar sus miedos, inseguridades o preocupaciones económicas sin juicio.
La validación de la Voz Pasiva:
Aplicar la plenitud significa asegurar que los miembros de la familia que no trabajan en la empresa o que son minoritarios tengan voz, se sientan valorados y respetados.
Separación del Rol y la Persona:
Formar a los miembros de la familia que participan en el consejo en técnicas de feedback con impacto positivo, es una inversión con un elevado retorno para la familia y la empresa. No es lo mismo un feedback a un rol o a una propuesta, que a la persona directamente que además es familia. Esto es un ejemplo claro de lo que significa ser un accionista de valor para la empresa familiar.
Si Peter Drucker, gurú del management decía que “la cultura se come a la estrategia para desayunar”, las relaciones familiares fallidas acaban con el propósito y el legado de la empresa familiar.
Por qué el legado se construye día a día formando y preparando a quienes lo continuarán.









































































































